lunes, 23 de noviembre de 2009

Un informe de MPDLC descarta que la crisis conlleve un aumento del racismo, aunque atisba repuntes localizados


Aunque no existe una vinculación directa entre crisis económica y racismo, el momento actual está propiciando un resurgimiento de este fenómeno de forma muy localizada, según recoge un informe realizado por Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Canarias (MPDLC).
El documento, desarrollado dentro de la campaña de sensibilización “Más allá de la noticia” que financia la Viceconsejería de Bienestar Social e Inmigración del Gobierno de Canarias y la Dirección General de Integración de los Inmigrantes del Ejecutivo central, pretende determinar, a través de la opinión del Gobierno autónomo, de expertos del ámbito universitario, sindicatos, ONG dedicadas a la inmigración y asociaciones de inmigrantes, si se está produciendo un aumento del racismo como consecuencia de la crisis.
El informe de MPDLC contextualiza este fenómeno en el ámbito nacional, en donde entidades especializadas en racismo, como es el caso del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), SOS Racismo y Movimiento contra la Intolerancia, ponen de manifiesto una evolución al alza de este fenómeno España.
Sin embargo, entre las conclusiones aportadas por los expertos entrevistados en el Archipiélago, MPDLC recoge que la mayoría constata una mayor tolerancia en el caso de los ciudadanos canarios como consecuencia de la situación geoestratégica de las Islas.
Asimismo, se refiere a la población africana como una de las principales víctimas del discurso racista, aspecto que va en línea con las diferencias físicas más visibles y de idioma que presenta este colectivo y una menor vinculación cultural con la población autóctona que la que presentan otros grupos, como es el caso de los latinoamericanos.
El estudio hace hincapié en la necesidad de seguir trabajando en medidas que contribuyan a frenar el avance del racismo, apostando por el desarrollo de campañas institucionales de sensibilización, la potenciación de la interculturalidad en el ámbito educativo, la convivencia entre etnias y el reforzamiento de la empatía como estrategia para aprender a sentir lo que siente el otro.
La puesta en marcha de formas de economía alternativa que generen empleo productivo, el desarrollo de medidas que compensen el fracaso escolar, así como el reforzamiento de los servicios comunitarios son otros de los aspectos que hay que tener en cuenta.
El informe de MPDLC destaca la complejidad del fenómeno racista. En este sentido, el profesor de Psicología Social de la Universidad de La Laguna Armando Rodríguez matiza que hay que distinguir entre el prejuicio y la discriminación y aclara que, aunque el primero no tiene límites, en el caso de la segunda existe una mayor restricción.
En su opinión, el discurso racista actual está marcado por la sutileza y se basa en la defensa de hechos incompletos y tendenciosos del colectivo inmigrante, dejando de lado los aspectos positivos que aporta. Por ello, insiste, el prejuicio y la discriminación se centran en “microagresiones” que se canalizan a través de procesos que están tan incorporados a la vida cotidiana que a veces pasan inadvertidos. No obstante, manifiesta que, en estos momentos, no se puede hablar de una intensificación del racismo, ya que, argumenta, no se está registrando una competencia entre la población local y la inmigrante por un mismo recurso.
En el mismo sentido se pronuncia la consejera de Bienestar Social, Juventud y Vivienda del Gobierno autónomo, Inés Rojas, quien añade que “no creo que la situación de crisis que se está viviendo a nivel internacional haya provocado actitudes racistas por parte de la población canaria hacia la inmigrante, más bien hace que las diferencias se acentúen entre las personas que antes vivían regular y las que ahora viven peor o mal”.
Por ello, matiza, “tenemos que trabajar en la dirección de integrar a las personas que viven una situación que entraña exclusión social y abordar las políticas que se desarrollan desde el Gobierno desde la perspectiva de la integración y la cohesión social”.
Explica que el Gobierno de Canarias ya viene trabajando este aspecto, pero, precisa que “el proceso de integración con los inmigrantes ha de ser necesariamente un proceso participativo que compete a toda la sociedad, a los diferentes niveles de las administraciones públicas canarias y a todo el tejido asociativo, como organizaciones sindicales y empresariales, grupos vecinales y de padres, y muy especialmente a los propios inmigrantes”.

Área laboral

Por su parte, el coordinador de la provincia tinerfeña del Programa de Inmigrantes de Cruz Roja Española, Rubén González, coincide en que no se ha detectado un aumento del racismo en la población en general. Sin embargo, añade que la entidad ha percibido, a través de sus departamentos de atención, social, jurídica y psicológica, que la crisis ha desencadenado que “muchos empresarios aprovechen para ofrecer peores condiciones laborales”.
Añade que el acceso al mercado laboral con estas restricciones ha provocado que muchas situaciones que antes se consideraban de vulnerabilidad social hayan pasado a convertirse de exclusión social.
Por el contrario, desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR-Canarias) se percibe un incremento de la percepción racista, según explica el responsable de Incidencia y Participación Social, Juan Moreno, quien afirma que está aumentando de forma significativa el “racismo de carácter institucional y partidista, que instrumentaliza los medios de comunicación como correa de transmisión de su discurso, articulándose en torno a sectores conservadores y nacionalistas de ámbito estatal”.
Matiza que el racismo partidista, que gira en torno a ideologías basadas en la discriminación, “encuentra y aprovecha, como un virus, las coyunturas de debilidad de la organización social para prosperar” e insiste en que “los entornos de crisis son un caldo de cultivo para expandirse, o por lo menos intentarlo, por las corrientes de opinión, que en última instancia acaban determinando nuestra conducta y visión de las cosas”.
Respecto al racismo institucional, que califica de “oportunista”, puntualiza que “desde el populismo y su alianza con los sectores más reaccionarios de Europa ratifica leyes de asilo y extranjería cuyo fundamento es la sospecha (frente a los pobres, que no ante la pobreza) que pone en alerta a todo el sistema inmunitario (legisladores, jueces, cuerpos de seguridad,…) de la Unión, frente a estos agentes perturbadores de la pacífica Europa (los inmigrantes) en defensa de su sagrada seguridad”.
Para el secretario de Migraciones de CCOO-Canarias, Luc André Diouf, el racismo está creciendo en el ámbito laboral, ya que, explica, hay puestos de trabajo clave para el desarrollo de Canarias con una elevada ocupación por parte de la población inmigrante y en los sectores más afectados por la crisis, como agricultura, hostelería y construcción.
Precisa que la competencia entre trabajadores inmigrantes y locales siempre ha existido, pero, matiza, “ahora los españoles piensan que tienen que tener la prioridad”.

Colectivo inmigrante

Por su parte, Teodoro Bondyale Oko, miembro de la Federación de Asociaciones Africanas de Canarias y miembro del Foro Canario de la Inmigración y de la Asociación de Guinea Ecuatorial, afirma que “la correlación entre trabajo y racismo está mal planteada”, tal y como quedó patente en los informes trasladados al Observatorio del Racismo tras la propuesta de la Conferencia Mundial de Durban en 2001.
Sin embargo, precisa que la vinculación entre trabajo e inmigración es un círculo tan manipulado que cuando no hay empleo no se justifica la inmigración, pese a que esto, insiste, sea falso. Añade que en las migraciones el trabajo es un factor más pero insiste en que hay otros que cobran un papel importante.
Explica que estamos inmersos en un cambio imparable hacia las comunidades mixtas, hacia la multiculturalidad y puntualiza que el racismo es un freno al desarrollo de esos países. Por tanto, matiza, “luchar contra el racismo es una inversión de futuro”.
Asimismo, la vocal de la Asociación de Amigos de Colombia en Tenerife, Beatriz Cruz Osorio, admite que el racismo es un tema que se está agudizando en Canarias y atribuye las causas a un “patriotismo mal vendido”, a la necesidad de captar votos y a la cultura del miedo que existe a nivel general.
Añade que el discurso racista defiende que “aquí no cabemos más” y señala que el tipo de racismo que está aumentando se dirige principalmente hacia el ciudadano africano y aquel que pueda mostrar un aspecto diferente, aunque admite que el idioma acerca posturas.