Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Canarias (MPDLC) atendió a más de 300 inmigrantes en Lanzarote, a través de su delegación en dicha Isla, en el marco del proyecto de intervención socioeducativa con este colectivo que terminó a finales de este mes y que se desarrolló durante siete meses.
La iniciativa contó con la financiación del Servicio Canario de Empleo (SCE) y supuso la contratación de tres personas.
Las actividades vinculadas a este proyecto se centraron en la puesta en marcha de clases de español para extranjeros, el desarrollo de talleres de habilidades, de resolución de conflictos, de orientación en formación y empleo, de educación para la salud, además de acciones de carácter intercultural.
En lo que a las clases de español se refiere, participaron un total de 60 personas, la mayor parte de ellas saharauis y marroquíes, con una edad media en torno a los 20 años.
Esta formación, que se inició el pasado mes de enero, se realizó principalmente a través de clases grupales, en las que participaron 50 alumnos, aunque también se llevaron a cabo tutorías personalizadas para un colectivo más minoritario, de 10 personas, que exigían una atención diferenciada por problemas de compatibilidad con su horario laboral.
La iniciativa contó con una elevada aceptación, como consecuencia de la alta demanda que existe en este área, lo que ha provocado que desde otras entidades, como es el caso del Ayuntamiento de Arrecife y desde diferentes ONG, se hayan derivado personas a estas actividades.
Entre las peculiaridades del curso figura que, además de la aportación que conlleva en cuanto a formación de español, el alumno recibe recursos para afrontar las dificultades a las que se enfrenta en la vida diaria.
Talleres formativos
Entre las acciones acometidas en el proyecto de intervención socioeducativa con colectivos migrantes en Lanzarote del SCE se incluyeron también talleres sobre habilidades sociales y resolución de conflictos que se celebraron durante el pasado mes de enero.
En el caso del primero, se hizo hincapié en fomentar el fortalecimiento personal a través de herramientas vinculadas a la comunicación, el autocontrol y la motivación. Con ello se pretendió reducir los elevados niveles de estrés y ansiedad que este tipo de situaciones crea en muchos casos en el colectivo de inmigrantes.
A su vez, se apostó por fomentar las relaciones interpersonales y propiciar que los asistentes a las actividades desarrollen actividades conjuntas.
Respecto al taller de resolución de conflictos, las acciones estuvieron encaminadas a propiciar casos que se producen en la vida diaria, principalmente del ámbito laboral y, a partir de ahí, establecer posibles soluciones. Asimismo, se hizo hincapié en propiciar una adaptación del colectivo inmigrante a las costumbres del país al que llegan.
Otra de las iniciativas recogidas en el proyecto vino de la mano del taller de orientación de formación y empleo, desarrollado tanto a nivel grupal como individual. En este caso se potenció dotar de recursos a este colectivo con el fin de propiciarle una orientación laboral.
Aspectos como la realización de una entrevista de trabajo, la revisión del currículo o la elaboración de una carta de presentación fueron algunas de las materias abordadas.
En lo que al taller de educación para la salud se refiere, las intervenciones se centraron en un programa de salud infantil, que contemplaba aspectos como la vacunación, la lactancia, la higiene o el control del crecimiento, así como la tramitación de la tarjeta sanitaria para garantizar el acceso de los inmigrantes al sistema público sanitario.
Otra de las acciones incorporadas dentro del proyecto se centró en el desarrollo de actividades interculturales, entre las que figuraron un encuentro con los colectivos inmigrantes con el fin de detectar sus necesidades más urgentes, la participación en el encuentro multicultural Pangea o la realización de actividades prácticas de español.
La iniciativa contó con la financiación del Servicio Canario de Empleo (SCE) y supuso la contratación de tres personas.
Las actividades vinculadas a este proyecto se centraron en la puesta en marcha de clases de español para extranjeros, el desarrollo de talleres de habilidades, de resolución de conflictos, de orientación en formación y empleo, de educación para la salud, además de acciones de carácter intercultural.
En lo que a las clases de español se refiere, participaron un total de 60 personas, la mayor parte de ellas saharauis y marroquíes, con una edad media en torno a los 20 años.
Esta formación, que se inició el pasado mes de enero, se realizó principalmente a través de clases grupales, en las que participaron 50 alumnos, aunque también se llevaron a cabo tutorías personalizadas para un colectivo más minoritario, de 10 personas, que exigían una atención diferenciada por problemas de compatibilidad con su horario laboral.
La iniciativa contó con una elevada aceptación, como consecuencia de la alta demanda que existe en este área, lo que ha provocado que desde otras entidades, como es el caso del Ayuntamiento de Arrecife y desde diferentes ONG, se hayan derivado personas a estas actividades.
Entre las peculiaridades del curso figura que, además de la aportación que conlleva en cuanto a formación de español, el alumno recibe recursos para afrontar las dificultades a las que se enfrenta en la vida diaria.
Talleres formativos
Entre las acciones acometidas en el proyecto de intervención socioeducativa con colectivos migrantes en Lanzarote del SCE se incluyeron también talleres sobre habilidades sociales y resolución de conflictos que se celebraron durante el pasado mes de enero.
En el caso del primero, se hizo hincapié en fomentar el fortalecimiento personal a través de herramientas vinculadas a la comunicación, el autocontrol y la motivación. Con ello se pretendió reducir los elevados niveles de estrés y ansiedad que este tipo de situaciones crea en muchos casos en el colectivo de inmigrantes.
A su vez, se apostó por fomentar las relaciones interpersonales y propiciar que los asistentes a las actividades desarrollen actividades conjuntas.
Respecto al taller de resolución de conflictos, las acciones estuvieron encaminadas a propiciar casos que se producen en la vida diaria, principalmente del ámbito laboral y, a partir de ahí, establecer posibles soluciones. Asimismo, se hizo hincapié en propiciar una adaptación del colectivo inmigrante a las costumbres del país al que llegan.
Otra de las iniciativas recogidas en el proyecto vino de la mano del taller de orientación de formación y empleo, desarrollado tanto a nivel grupal como individual. En este caso se potenció dotar de recursos a este colectivo con el fin de propiciarle una orientación laboral.
Aspectos como la realización de una entrevista de trabajo, la revisión del currículo o la elaboración de una carta de presentación fueron algunas de las materias abordadas.
En lo que al taller de educación para la salud se refiere, las intervenciones se centraron en un programa de salud infantil, que contemplaba aspectos como la vacunación, la lactancia, la higiene o el control del crecimiento, así como la tramitación de la tarjeta sanitaria para garantizar el acceso de los inmigrantes al sistema público sanitario.
Otra de las acciones incorporadas dentro del proyecto se centró en el desarrollo de actividades interculturales, entre las que figuraron un encuentro con los colectivos inmigrantes con el fin de detectar sus necesidades más urgentes, la participación en el encuentro multicultural Pangea o la realización de actividades prácticas de español.