Los proyectos dirigidos a la atención de inmigrantes, discapacitados y mayores concentran las acciones de la mayor parte del voluntariado con el que cuenta Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Canarias (MPDLC), un colectivo que, aunque la crisis económica tiende a reducir en número, la actual situación está propiciando un refuerzo de su implicación en el desarrollo de las actividades.
En estos momentos, la ONG cuenta con un total de 36 voluntarios, de los cuales la gran mayoría se encuentran realizando tareas de apoyo en la sede central de la entidad, tanto en las áreas administrativas, como de trabajo social, asesoramiento legal y clases de español. A esto se suman actividades en el centro de discapacitados Arcoiris que MPDLC gestiona en Candelaria y acciones de animación con mayores en el municipio de Fasnia.
El perfil del voluntario que presta su apoyo en MPDLC se asimila mayoritariamente al colectivo de mujeres, que conforman el 70% del total, y cuya edad media se sitúa entre los 25 y 30 años.
Respecto a su situación laboral, el grueso de voluntariado no cuenta con empleo, hecho que va unido a una importante presencia de personas jóvenes que están estudiando o que acaban de terminar su formación académica.
No obstante, pese a que este colectivo es el más importante en número, los voluntarios componen un heterogéneo grupo, teniendo en cuenta que aglutinan a personas con edades comprendidas entre los 20 y 50 años, con una formación mayoritariamente universitaria, entre los que se encuentran abogados, pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y administrativos.
El nexo común de este colectivo viene marcado por el hecho de que quieren ocupar su tiempo de forma solidaria y buena parte aspiran a acceder a los colectivos que se consideran “más visibles”, como es el caso de los inmigrantes, pese a que luego la realidad los sitúe en el desarrollo de otras actividades que resulten menos complejas y en las que puede llevar a cabo una importante labor de apoyo.
Formación
En estos momentos, casi todos los voluntarios se encuentran desarrollando sus acciones en la sede de la entidad, tanto a través de trabajos sociales, de asesoramiento legal, administrativo y clases de español, así como en el centro de discapacitados Arcoiris. Asimismo, también existen voluntarios de apoyo en un proyecto de animación que se lleva a cabo con el colectivo de mayores en Fasnia.
La formación del voluntariado es uno de los principales aspectos que se aborda desde MPDLC antes de que éstos puedan realizar su actividad de colaboración. En este sentido, además de darle a conocer los proyectos existentes, se ofrece una visión general de las acciones desarrolladas por Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Canarias. También se le hace partícipe de los derechos y deberes de los voluntarios y las pautas de comportamiento que se deben seguir en función de las actividades asignadas.
En este sentido, desde la ONG se insiste en aportar conocimientos a los futuros voluntarios a partir de las cuales éstos pueden incorporar sus aportaciones y apostar por la creatividad en dicho área.
No obstante, se exige que tengan cualidades de cara a poder desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles. En este sentido, la tolerancia con los usuarios, teniendo en cuenta que en su mayor parte se enmarcan dentro de un colectivo con dificultades y sin habilidades, es uno de los aspectos en los que se hace especial hincapié.
Asimismo, el voluntario debe contar con un grado elevado de madurez personal, sobre todo teniendo en cuenta que para determinadas actividades deben contar con unas aptitudes.
En estos momentos, la ONG cuenta con un total de 36 voluntarios, de los cuales la gran mayoría se encuentran realizando tareas de apoyo en la sede central de la entidad, tanto en las áreas administrativas, como de trabajo social, asesoramiento legal y clases de español. A esto se suman actividades en el centro de discapacitados Arcoiris que MPDLC gestiona en Candelaria y acciones de animación con mayores en el municipio de Fasnia.
El perfil del voluntario que presta su apoyo en MPDLC se asimila mayoritariamente al colectivo de mujeres, que conforman el 70% del total, y cuya edad media se sitúa entre los 25 y 30 años.
Respecto a su situación laboral, el grueso de voluntariado no cuenta con empleo, hecho que va unido a una importante presencia de personas jóvenes que están estudiando o que acaban de terminar su formación académica.
No obstante, pese a que este colectivo es el más importante en número, los voluntarios componen un heterogéneo grupo, teniendo en cuenta que aglutinan a personas con edades comprendidas entre los 20 y 50 años, con una formación mayoritariamente universitaria, entre los que se encuentran abogados, pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y administrativos.
El nexo común de este colectivo viene marcado por el hecho de que quieren ocupar su tiempo de forma solidaria y buena parte aspiran a acceder a los colectivos que se consideran “más visibles”, como es el caso de los inmigrantes, pese a que luego la realidad los sitúe en el desarrollo de otras actividades que resulten menos complejas y en las que puede llevar a cabo una importante labor de apoyo.
Formación
En estos momentos, casi todos los voluntarios se encuentran desarrollando sus acciones en la sede de la entidad, tanto a través de trabajos sociales, de asesoramiento legal, administrativo y clases de español, así como en el centro de discapacitados Arcoiris. Asimismo, también existen voluntarios de apoyo en un proyecto de animación que se lleva a cabo con el colectivo de mayores en Fasnia.
La formación del voluntariado es uno de los principales aspectos que se aborda desde MPDLC antes de que éstos puedan realizar su actividad de colaboración. En este sentido, además de darle a conocer los proyectos existentes, se ofrece una visión general de las acciones desarrolladas por Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad en Canarias. También se le hace partícipe de los derechos y deberes de los voluntarios y las pautas de comportamiento que se deben seguir en función de las actividades asignadas.
En este sentido, desde la ONG se insiste en aportar conocimientos a los futuros voluntarios a partir de las cuales éstos pueden incorporar sus aportaciones y apostar por la creatividad en dicho área.
No obstante, se exige que tengan cualidades de cara a poder desarrollar su trabajo en las mejores condiciones posibles. En este sentido, la tolerancia con los usuarios, teniendo en cuenta que en su mayor parte se enmarcan dentro de un colectivo con dificultades y sin habilidades, es uno de los aspectos en los que se hace especial hincapié.
Asimismo, el voluntario debe contar con un grado elevado de madurez personal, sobre todo teniendo en cuenta que para determinadas actividades deben contar con unas aptitudes.